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El pulso veracruzano


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Entrevista

Fernando Aceves

La maestría de una crónica visual

Texto de Raúl Criollo   Fotografías de Fernando Aceves


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Hijo de madre veracruzana y padre michoacano, Fernando Aceves nació en la Ciudad de México el 20 de febrero de 1965. Siempre con interés por el arte, tuvo una formación autodidacta, con acercamiento a las artes visuales, estudiando cineastas, pintores y el trabajo de distintos fotógrafos como Sebastián Salgado, Josef Kulleska, o su admirado Anton Corbijn. Melómano de tiempo completo, Fernando es uno de los artistas gráficos mexicanos más reconocidos internacionalmente. Su definición es mucho más alta que la de un corresponsal gráfico o un fotógrafo de prensa, pero es la medida de lo que su mirada y experiencia le han permitido desarrollar como un hombre que captura esencias y que, sin importar el equipo con que labore, puede transmitir mucho más que un fotograma eventual de la larga noche de un concierto de rock.

Fernando Aceves

El fotógrafo mexicano Fernando Aceves, su trabajo creativo es mucho más que un puñado de imágenes de las leyendas.

El tradicional compendio profesional como muestrario de trabajo, el tradicional “portafolios” de un fotógrafo, exhibe el arco de una carrera con factores ineludibles de alta exigencia como la ejecución técnica. Pero para quien supera la vorágine constante del siguiente paso, con uso de nuevos lentes, filtros y todo lo que conlleva registrar fotográficamente algo, toma el tono del siempre anhelado “ojo del artista”. Eso que no se enseña en lecciones, no se adquiere en el escenario y no sale por casualidad. Como se dice en cualquier disciplina artística, el talento “se tiene o no se tiene”.

Fernando Aceves ha demostrado en todos los formatos, con alta velocidad (como “atrapando” el andar de Angus Young en un brazo del escenario de AC/DC), la fotografía planificada (que podría ser una sesión con los Rolling Stones) y en los segundos exactos de un desplante irrepetible (como un estallido del público frente al gran final de Café Tacuba), que ser un fotógrafo de primera línea está fuera de la norma cuantitativa de una lectura de exposímetro; hace falta algo más. Enfocamos esta conversación con Fernando quien, como no suele ocurrir cuando está en una plataforma de medios acreditados, toma las pausas necesarias para compartirnos sobre su impresionante carrera de 28 en la fotografía profesional.

El bajista Gene Simmons, figura asediada del rock mundial,
reconoce que muy pocos lo han captado en escena como Fernando Aceves.

Fernando Aceves: Yo comencé trabajando sin necesariamente estar enfocado en publicar en algún medio. Me fui a las fuentes, digamos. En el caso de la música, gente que organizaba los conciertos, o de los lugares donde se llevaban a cabo los mismos me buscaban. Y ya por añadidura se comenzó a publicar este trabajo, de manera indistinta en revistas, en periódicos. Te puedo decir que el primer medio donde yo publiqué de manera seria, tomándolo yo como un medio base, fue la revista Viceversa, que en su momento dirigieron Eduardo Vásquez y Fernando Fernández. Eduardo Vásquez fue en el período pasado secretario de Cultura de la CDMX, y actualmente es director del Museo de San Idelfonso; gente que ha estado en la cultura, que al final fueron guías y me motivaron mucho a publicar mi trabajo a un nivel documental.

Raúl Criollo: Hay fotógrafos que muy pronto deciden cuál será su estilo de trabajo. Hay interés por una estética particular, como fotografiar vendedores de la calle, o fachadas, o iglesias... ¿En qué momento decidiste sobre la vertiente musical? ¿Nunca te propusiste ser fotógrafo de paisaje o un retratista? Sé que has abarcado de todo, pero en la música tu trabajo es referencial.

FA: Siempre he amado a la fotografía en sus diversas áreas; el paisaje, el retrato, los viajes... la música fue algo circunstancial, fue una cosa muy afortunada. Siempre me he considerado como un “melómano”, amante de los diversos géneros desde los clásicos, el jazz, el rock, incluso el pop. Llegó un momento en que se puso frente a mí esta oportunidad, justo en los inicios de mi carrera, en 1991, donde empiezan a organizarse conciertos de manera sistemática en México.

Empezaron a llegar artistas de muchos géneros que antes no venían, entonces tomé esa línea documental. Me propuse desde los inicios llevar un registro de todo esto, no sólo en los grandes escenarios, sino que años después me fui extendiendo hacia lo alternativo, las corrientes emergentes, que han demostrado con los años que tener una influencia en todo lo que sigue surgiendo. Sí me considero un documentalista (...). Puedes platicar historias con una sola fotografía, pero todo es dependiendo de las circunstancias.

Fernando Aceves

“El Camaleón” David Bowie visto por Fernando Aceves ante los murales del Palacio de Bellas Artes.

RC: Hay una cosa muy importante: la fotografía de un concierto tiene la particularidad del vértigo y el momento, es decir, no hay toma dos. Puedes hacer muchas fotografías, con diferentes ángulos y acciones del concierto, pero el momento en el que Gene Simmons escupe el fuego, es ése momento, no volverá hacerlo. ¿Cómo has desarrollado ese propio entrenamiento? para lograr las imágenes que nadie tiene.

FA: Además de ese instinto que se tiene que tener de manera natural, (se logra) conociendo un poco a los sujetos que vas a fotografiar, eso es fundamental, saber de qué se trata un show, ver hacia dónde van los protagonistas, en este caso los músicos y bueno, también en muchos aspectos los técnicos involucrados, la gente que te hace luces, la que te hace efectos, etcétera.

Aquí el reto principal siempre ha sido ir más allá de la fotografía editorial, ir más allá de simplemente pararte en un pit, sacar tu cámara y disparar, y decir: ”bueno esta foto es mía”, es adueñarte de los íconos. Los íconos ahí están aunque tú no hagas acto de presencia. Entonces siempre he procurado mostrar las cosas de una forma diferente, hacer que el espectador que estuvo quizás detrás de mí, diga: “es que esto yo no lo vi”.

Mirar con diferentes ópticas, con diferentes ángulos momentos que quizá no tengan un valor necesariamente editorial, muchas de mis fotografías de las que estoy orgulloso o quizá un editorial de alguna revista las hubiera rechazado por muchas razones, entonces siempre he intentado dar una visión distinta a cada una de las imágenes, un documentalismo, pero mostrado bajo mi mirada. Hay fotografías que he visto, tomadas desde hace mucho tiempo, que quizá técnicamente no son limpias, quizá no sean unas buenas imágenes, pero con el hecho de tener capturado al personaje ya los hace un documento, entonces siempre he dicho: “y por qué no, conjugar todo, darle una estética a la imagen, limpieza, el time in y además el personaje”, entonces tenemos muchos elementos que hacen que la imagen se convierta en candidata a ser un ícono.

RC: Has tomado millones de fotografías, es difícil prodigar una selección, sobre todo con tantos personajes que son figuras emblemáticas. David Bowie, Eric Clapton, Los Rolling Stone, U2, la lista es enorme. ¿Puedes decantarte por algo? Hay fotos tuyas que son muy celebradas y a lo mejor no son las que atesoras personalmente. ¿Dónde va esa balanza?

Rubén Albarrán

El polifacético Rubén Albarrán en salto diabólico durante un concierto de Café Tacuba.

FA: Bueno a mí me gustan mucho las fotografías que puedan generarle a la audiencia preguntas, ¿quién es?, ¿en dónde está? y ¿cuándo? Son tres preguntas que yo trato que mis imágenes formulen, desde hace mucho tiempo que he dejado de pensar: “a quién estoy fotografiando”. Antes me podía mucho eso, me ponía un poco más nervioso de lo normal cuando iba a estar frente a Los Rollings Stones, U2 o alguna de esas bandas icónicas.

Creo que parte de la evolución de mi trabajo ha sido que me dejó de importar el dónde estoy y con quién estoy, pero el por qué lo estoy haciendo, eso siempre prevalece, ¿por qué estoy fotografiando a este sujeto? Entonces, es un rompecabezas, un gran mosaico que vas armando. No creo que tenga mucho que ver hoy en día el carácter de los personajes, pero sí soy muy afortunado de haber tenido esa oportunidad de documentar un David Bowie en México, él ya se fue del mundo y dejó la constancia, es la huella de su paso por nuestro país. Los propios Rolling Stones, en el ex templo de San Lázaro, en el barrio de la Candelaria, aquí en la Ciudad de México, son sesiones que van más allá de un simple concierto.

Hoy en día la fotografía de conciertos ha adquirido una nueva forma de hacerse, ya los artistas de gran nivel, ya todo lo tienen muy controlado. Los tiros son a distancias muy grandes, 50 o 60 metros del escenario, para lo que tienes que llevar equipo especial, las telefotos. Entonces, te das cuenta que, un artista como Madonna, que tienen giras de 50 o más fechas, hacen que los fotógrafos estén todos en un mismo ángulo, trabajando con los mismos equipos, entonces se vuelve algo sistemático.

Yo creo que el gran reto del fotógrafo es hacer distintas las cosas bajo esos lineamientos, cada quien debe de saber cómo lo va a resolver, pero siempre hay que mirar diferente aunque estés rodeado de colegas que traen equipos similares por ejemplo. Y eso te va a garantizar como autor que tu trabajo va a tener esa consistencia, no que a lo mejor a la hora de hacer una retrospectiva digas: “Bueno, qué pasó después de este período, el trabajo se volvió plano”. Yo creo que cuando eso sucede es tiempo de irse a las orillas, es tiempo de replegarse, es tiempo de trabajar en géneros que son poco atractivos para las masas, pero que al final el arte está ahí.

Ya en casi 30 años de mi carrera, he decidido ampliarme, trabajar, poner al servicio de las corrientes alternas toda esa experiencia adquirida en los grandes escenarios, con las grandes bandas, las grandes audiencias. Los mismos monstruos del jazz, es un género muy especial, porque eso es un género en donde documentas atmósferas, no necesariamente estás documentando a un rostro, sino todo lo que hay alrededor.

RC: ¿Cómo fue cambiando tu estilo y cómo crees que te ubicas mejor ahora?

FA: Digamos que mi estilo sí efectivamente se ha ido modificando en lo técnico y que al final le va dando un carácter visual al trabajo. El ejemplo más claro es que por ejemplo estás en un escenario, en una arena y el lente que utilizas para hacerlo es una telefoto 70-200, 2.8, es un estándar, si tú te vas a los shows, a los masivos, te darás cuenta que la mayoría de los fotógrafos traen ese lente. Pero ahí si te pones a experimentar con lentes más abiertos, por qué no trabajar con un sistema abierto, por qué no trabajar con 50 mm, con un 35 mm, un 28 mm, un 24 ¿no?

Pero para lo que vas a requerir acercarte, tú vas a buscar la manera de acercarte, yo creo que la experimentación se puede hacer ya en los otros terrenos, de ninguna manera te lo permite, o sea, invadir un show de los Rolling Stone, con un lente amplio es un sacrilegio, trabajar con esa gente con determinadas ópticas, entonces se vuelve un poco tedioso, un poco aburrido, aunque sean Los Rolling Stone ya después de 30 años. Llega esa pregunta: ¿entraré a ese círculo vicioso?, porque caes en un círculo vicioso, entonces no tiene sentido trabajar como lo hacías hace 20 años (...). Yo creo que para que esto sea dinámico, para que la motivación exista, debes de modificar tus técnicas, debes de trabajar incluso con lentes distintos, incluso con marcas distintas.

RC: O en el caso de Bowie, en la adaptación de las cosas, con andar la calle, las pirámides, los museos, muy cerca de él.

Fernando Aceves

El derroche de Angus Young con AC/DC.

FA: Bueno el caso de Bowie, fue un precedente, sin duda él fue quien me enseñó, sin proponérselo, a hacer el retrato, a cómo trabajar sobre un retrato.

Por ejemplo, me gusta mucho la fotografía de la calle, el arte que se genera en ella, los muros, el “art street”, lo que llaman en inglés el arte urbano, conocer autores locales, los mismos extranjeros que llegan a los lugares para dejar su huella. Me gusta mucho caminar y registrar todos estos fenómenos.

Se han dejado de fabricar ídolos en cuanto a la creación, todo es muy efímero, las cosas terminan rapidísimo. Las redes sociales son el arma de dos filos, son las que te pueden dar un lugar pero se terminan rápido, sobre todo Instagram, tú puedes ver grandes obras ahí, ves fotos que si se hubieran hecho hace 30, 40, 50 años... Ahora todo queda en un like que tú le vas dando. Yo creo que se debe de mantener la filosofía análoga, en los tiempos digitales, ése es el secreto, seguir trabajando, como si tú fueras la única persona en el mundo que lo está haciendo. Trabajar para ti y las consecuencias se dan de forma natural, lo importante es no dejar de trabajar.

Aceves, ligero en su playera negra que por mucho tiempo uniformó a los fanáticos en concierto, recuerda que el artista tiene que “ser”, no “pensar” que lo es. Sobre esa circunstancia del legítimo creador de la fotografía, Bernard Berenson escribió (Estética e Historia en las Artes Visuales):

“Los ojos sin la mente sólo percibirían en los cuerpos sólidos manchas o bolsas de sombra y zonas de luz, ocupando y dividiendo un área determinada. El resto es asunto de organización mental y construcción intelectual. Por tanto, lo que el operador vea en la cámara dependerá de sus dotes y práctica y habilidad, y aún más de su educación general; finalmente, dependerá de su esquema del universo, y de lo que quiere y espera sacar de él”.

Para Fernando los intereses pueden ser tan diversos como las posibilidades de realización, sin perder su propio sentido para contar algo, su propio universo.

RC: Hay quién trabaja muchísimo en la fotografía de manera posterior, en la computadora. ¿Tú preservas la fotografía original o cómo te gusta trabajar?

FA: Hace algunos años estuve trabajando en un proyecto con el curador Alfonso Morales, que es quien edita la revista Luna Córnea y justamente estaba comenzando a trabajarse formato digital de forma masiva, y no estaba yo muy convencido al respecto. Justo le preguntaba ¿cómo ves esto del tema digital? y me dice: “Pues es válido es algo que tú estás creando”:

Yo pienso que todas esas modificaciones que puedes hacer hoy en día a la imagen, en una computadora, pues se vale, porque es parte del proceso creativo, cada quien tiene su técnica, quizás hay fotógrafos que les gusta hacer su foto y dejarla así o hacer lo mínimo de modificaciones o trabajar extensamente con la computadora. Por ejemplo, como lo ha hecho Pedro Meyer a través de los años. El resultado de su trabajo tiene mucho que ver con las horas que ha pasado frente a una computadora.

RC: Como dices, hay que mantenerse activo, pero no necesariamente en los grandes escenarios, ¿Qué seguiría para ti?

FA: Yo creo que ya hay que concentrarse más en producir libros y en generar exposiciones, creo que ya llega un momento en el que te metes a trabajar por tema. El proceso creativo es simple, es muy caótico, es muy revuelto, o sea, estás en un día en una cosa, al día siguiente en otra, hay un desorden completo, que no le ves forma. Parte de darle orden a todo eso, son proyectos, desde exhibir, quizá hacer libros.

Fernando Aceves

Gustavo Cerati en uno de los cúmulos trascendentes del fotógrafo.

RC: Estaba recordando que a varios de los músicos más importantes, les has dado sus fotos cuando han regresado en una gira. Es difícil sorprender a alguien, que ve tantas fotos, pero muchos sí se han sorprendido con lo tuyo.

FA: Yo creo que el músico de las grandes ligas, ha perdido esa capacidad de asombro. Me he topado que grandes grupos ya no tienen un fotógrafo profesional a su servicio. Surge alguien ahí en el staff, que tiene una cámara y que ya sabe hacer foto, entonces usualmente ya lo adoptan y sigue haciendo el trabajo habitual. Cuando llegue el show le dan la cámara y se pone a tomar fotos. La digitalización ha hecho que se pierda la capacidad de asombro, mas sin embargo, creo que trabajar de una forma distinta con un ángulo diferente, puede hacer que sorprendas a tu sujeto.

Creo que en esta época, perdóname que lo reitere, pero eso es muy importante, porque muchos fotógrafos tienen esa preocupación de “dónde voy a publicar mi trabajo”. Yo creo que uno se vuelve la propia fuente, o sea, como el músico que ahora debe de ser manager, debe ser ya multidisciplinario, el fotógrafo debe de generar los canales de distribución de su trabajo, ya sea, vía redes sociales, ya sea en proyectos de libros o ver alguna revista en que pudiera publicarse. Esto ya es cada vez más difícil, pero no imposible. Yo creo que se corre el grave riesgo de que el fotógrafo, y de hecho está sucediendo, se convierten en celebridades de las redes sociales, dejando de lado la calidad fotográfica, dejando de lado su capacidad creativa, se vuelven influencers. No estoy en contra de ello, pero yo creo que uno puede ser influencer, uno puede ser si quieres una celebridad de las redes sociales, pero bien sustentadas, con la calidad del trabajo.

RC: Pero es fundamental en ese sentido que el creador, que el artista, en este caso el fotógrafo, no se sienta satisfecho, puesto que saca un proyecto nuevo, hay que seguir trabajando. Tú tienes proyectos nuevos, ¿ya estás pensando lo que te falta por hacer?

FA: Sí, yo creo que lo básico es crear y de ahí surgen cosas, pero sí lo ideal es tener ya en mente un proyecto concreto y el mismo autor puede hacer autofinanciable esto. También la gestión cultural funciona bastante bien, hay gente que ya se está dedicando mucho a llevar tu trabajo a ciertos lugares, entonces yo creo que también no se debe de dejar de lado el acercarse a la gente que gestiona la cultura, los gestores culturales.

Yo no soy muy afecto a las becas, yo creo que las becas vuelven muy flojo al creador, se vuelve una obligación para el creador tener una beca. Yo creo que la beca uno mismo se la debe de procurar a través del trabajo y de la difusión y de cómo lo vas moviendo todo, buscar tu propio mercado también para tu trabajo.

Fernando Aceves sabe su sitio, pero pretende no creérselo. Sencillo, tranquilo, con equipo listo camino del siguiente evento, el fotógrafo toma la maleta y otea el pasillo de salida, parece calcular distancias y angulaciones, es la visión de quien vive feliz de su profesión, sin límites que acoten los parámetros de sus posibilidades. La próxima fracción de segundo también podrá sorprender a todos, con la gráfica que nadie había calculado posible. >X<





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