XCARÁCTER
El pulso veracruzano


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Entrevista

Hugo René Romero Morales

Trabajando
sin pedir nada

Fundación Xalapa y Arte
con Capacidades Diferentes

Moisés Rivero Armenta


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Las personas que tienen alguna discapacidad sufren todo tipo de carencias, desde la falta de atención social, las diferencias familiares en torno a sus necesidades particulares, la desatención oficial y hasta la falta de preparación de las personas para otorgarles los espacios y facilidades que les ayuden a formarse personal y profesionalmente. El surgimiento de la Fundación Xalapa y Arte con Capacidades Diferentes (fuxacadi) ha transformado la vida de muchos que creían que sus opciones estaban cerradas por completo. Alentando la integración y los valores del conocimiento y el empleo técnico capacitado, fuxacadi se constituyó como una plataforma vital para ofrecer a sus integrantes entrenamiento en oficio, respaldo moral y sustento económico.

Un vitral, una artesanía, un vitromosaico, o un reconocimiento con vidrios biselados, pueden tener un origen mucho más complejo que la manufactura industrial de los grandes talleres. fuxacadi (Fundación Xalapa y Arte con Capacidades Diferentes, ac), tiene un equipo de creativos y trabajadores que compiten con cualquier empresa, pero sus miembros tienen diferentes discapacidades. Con una sonrisa, con empeño y sin tiempo de quejas, entregan cada día la pieza que iluminará una oficina, un negocio o un hogar.

A 16 años de su nacimiento, la fundación es un recinto con trayectoria reconocida hacia su labor especializada en vitrales, vitromosaico y artesanías diversas de vidrio y madera, diseñada y realizada por técnicos con discapacidad, como ceguera, limitación motriz o lento aprendizaje, haciendo piezas de gran calidad que son admiración de clientes, muchos de los cuales ni siquiera imaginan que aquellos objetos de cuidadosa manufactura son creados, íntegramente, por trabajadores con discapacidad.

Las historias de estas personas son admirables y merecen una atención detenida. Como una primera entrega de esta baraja de notables, CARÁCTER tuvo este encuentro con uno de sus miembros más antiguos, quien sufrió un problema de bloqueo micro arterial por una enfermedad llamada Viurer, hecho que le acarreó una serie de dificultades graves.

Después de combatir el mal con procedimientos médicos, que incluyeron cinco cirugías, Hugo René Romero Morales debió resignarse a perder la mitad de su pierna izquierda. Pero a diferencia de lo que ocurre con muchas personas que sufren de alguna discapacidad, estacionados en la depresión o la mendicidad, Hugo ha sido una persona de permanente superación y afición por el trabajo. Evocando siempre una infancia muy bonita, de cuando “se podía correr en la calle”, Hugo trabajó desde muy joven, y apenas concluidos los estudios preparatorios, comenzó a trabajar.

Moisés Rivero: Eras muy joven cuando laboraste en el Museo de Antropología de Xalapa, tu primer empleo fue en un lugar emblemático.

Hugo René Romero: Cuando llegué al Museo de Antropología fue muy bonito porque aprendes. En ese tiempo era Fernando Winfield Capitaine el director y mi jefe inmediato era Miguel Osorio Aguilar, jefe de Seguridad junto a Jorge Iván Castillo, posteriormente hubo un cambio de dirección del maestro José Luis Melgarejo Vivanco. Ahí en el museo estuve tres años, me salí porque hubo otra oportunidad de trabajo. Lo que más me gustaba era andar en la calle, relacionarme con gente y traer un vehículo. Fue cuando entré a las ventas en ruta, de tres sectores, para visitar cada sector dos veces por semana. Y ese trabajo me agradaba más, había más dinero, pero después hubo otras oportunidades, me fui a trabajar precisamente en un taxi. Un poco estresante por la gente, pero después hubo una persona que me invitó a trabajar en el transporte público, pero en un sector más delicado, porque tratas con niños, que fue el transporte escolar. Tratar con niños, fue algo muy bonito, una etapa muy bonita porque con los “chamacos” la relación es bien padre; no hay maldad, no hay nada, es un ambiente muy sano, muy bonito. Fueron cinco períodos escolares, fue muy bonita esa etapa.

De lunes a viernes, era Transporte Público Escolar y luego taxista, para complementar el sábado y domingo, más que todo para andar en la calle. Ahí fue donde tuve el problema con los pies, con uno y luego se pasó al otro. Fue muy triste porque estaba yo bien. Fui a ver a un médico, me dio un medicamento y justo a los cuatro días un dedo se me puso negro, necrosado. Cuando me llevaron al hospital, ya tiene gangrena, y a cortar... y luego, a la vuelta de cinco a seis meses, siguió el otro dedo, y así fue sucesivamente. Fue una etapa muy difícil, pero gracias a Dios salimos adelante, andaba yo en silla de ruedas, aprendí a trabajar la filigrana, sé hacer artesanías con alambre y piedras. Hacía collares, pulseras, aretes. Trabajé en el mercado 1º de Mayo.

Rubén Albarrán

Crecí mucho porque aprendí otras cosas, el primer día que llegué, por aquí entré y por la misma me sacaron porque no pagaba piso, no pagaba nada, entré por un pasillo y me sacaron por el otro. Ese mismo día conocí a la presidenta del Comité de la Mesa Directiva y le gustó lo que yo hacía, me compró y ella me autorizó. Le digo: “Me acaban de sacar...” y ya ella habló con todos y ahí entré a trabajar, a vender mis cosas, no me cobraban piso, me lo condonaron. Conocí a varios dueños de marcas de ropa y el que para todos es el señor más difícil, conmigo se portó bien, desde un principio me invitaba que la torta, que el café, hasta que él me propuso quedarme en su espacio, porque yo tenía que circular, no podía quedarme parado en un solo lugar y pues ese señor era el más pesado y él me dijo: Aquí quédate. Ese señor después fue quien me invitó a trabajar a Tehuacán, Puebla. Estuve en su fábrica. Ahí conocí desde seleccionar las telas, el tendido, el cómo se traza, el cómo cortar, el cómo folear las piezas que lleva un pantalón, el hilo que usan, las medidas de los cierres y todo eso lo conocí. Conocí la maquila cuando se procesa, estuve en el área de recibo y empaque donde mandas los pantalones a procesos diferentes que llevan potasio, que si “x” destrucciones, todo lo que va saliendo... teñidos, separar, empacar.

MR: Desafortunadamente vino entonces el problema de tu pie.

HRR: Llegó el problema de mi pie y ya llegue aquí, es el lugar donde creo que me he aguantado, donde más he estado y pues es un lugar muy bonito, puesto que toda la gente que está aquí, tiene una capacidad diferente y nos entendemos mejor.

De ahí me operan el otro pie, tenía problemas, andaba en silla de ruedas aún, y pedí un permiso. Me vine aquí a Xalapa. Después de que me operaron, hubo alguien que habló con Demetrio de mí y él dijo que venga... Vine y de inmediato me dijo: “Bienvenido y adelante”. Al ver a la gente trabajando pensé: Pues es que de aquí soy... Y me gustó, estuve con Demetrio 3 años casi 4 años.

Ya era fundación, nunca perdí contacto con Demetrio, nos hablamos por teléfono y me dice: no, es que tú eres parte de la fundación, estás por allá pero tú eres parte de... Y la prueba fue de que cuando se enteró que yo andaba aquí, lo primero que hizo fue llamarme: Oye Hugo, acá está tu espacio vente...Y eso para uno es algo muy grato, que alguien te invite. Yo traía una lesión, le digo: dame chance de recuperarme de esta lesión... Me tardé como una semana. Aquí estamos echándole ganas todos los compañeros, no nada más yo, todos estamos echándole todas las ganas, sacando las cosas con la mejor calidad posible en tiempo y forma, siendo accesibles a ver qué es lo que el cliente quiere para que las cosas se hagan personalizadas. Lo que nosotros hacemos son pequeñas muestras a las grandes ideas que la gente trae. Al final del camino es lo que mejor conviene.

De los pisos de tierra y los utensilios adaptados improvisadamente para sacar los encargos, fuxacadi cuenta ahora un taller con 4 estaciones de trabajo para vitrales, trabajo de vidrios biselados, pintura y confección de artesanías en vitromosaico; lo mismo bases y marcos que figuras de decoración. Hay rampas, pasamanos, baños adaptados para los ciegos y las máquinas están ajustadas al tamaño y tipo de discapacidad de cada uno de sus miembros. Hugo entrega completos los distintos tipos de piezas, semanalmente, cada una calculada para clientes diversos, y varias de ellas confeccionadas sobre diseños particulares planeados con antelación.

MR: Te ha tocado toda la transformación de la fundación, es muy distinto de los tiempos de gran precariedad que vivieron a tener ahora un taller óptimo.

Fernando Aceves

Hugo en el primer taller de FUXACADI.

HRR: Sí, ahorita puedo decir que es el mejor taller del mundo. Cuando yo llegué, la verdad esto estaba muy deprimente, sombrío, muy oscuro, frío porque por donde quiera se metía el aire, pero ha valido la pena porque siempre hubo el calor de la hermandad de la gente, y sobre todo de Demetrio, siempre apoyándonos. Y aunque así estuviera el tiempo frío, nosotros con la chamarrota pero trabajándole y echándole ganas, y ahorita que tenemos este taller estamos mucho mejor.

MR: También han cambiado los clientes, de repente hay relación haciendo reconocimientos a la Universidad Veracruzana y otras Instituciones, hacen trofeos...

HRR: Sí, estamos abiertos. Al menos le hemos trabajado a la Comisión Federal de Electricidad (cfe), trofeos para el Club de Golf, hemos hecho reconocimientos para jugadores de beisbol, placas conmemorativas para varias escuelas, de hecho acabamos de terminar unas medallas para unos maestros del 25 Aniversario del cobaev de Tlapacoyan. Estamos abiertos a que nos den la idea de qué es lo que quieren de nosotros y nos encargamos de diseñarlo. Acabamos de hacer un reconocimiento para una persona que ha impulsado la cultura aquí en el estado de Veracruz. Vino una escritora que nos dio la oportunidad de hacer ese reconocimiento para el poeta Marco Antonio Figueroa. Le gustó mucho. Y el mejor pago fue la cara de expresión que hizo cuando lo vio, quedó maravillada. Dijo que totalmente superamos lo que ella pensaba (...). Quedó muy contenta, que es lo importante para nosotros, la expresión de la gente, más que los pesos, la cara que ponen cuando ven las cosas y luego cuando les digo quién lo hizo, pues se maravillan más. Porque creen que una persona con capacidad diferente es sinónimo de pedir limosna y la verdad no, porque la muestra está en mis compañeros que son ciegos, y no por eso se detienen, ellos siguen estudiando, siguen su vida y son grandes padres de familia y hacen cosas maravillosas.

La gente se sorprende cuando dicen ¿cómo pueden hacerlo? Pues sí, ellos lo hacen y he tenido la oportunidad de llevar (hacia el taller, por debajo de la tienda de venta) a muchísima gente, que luego dicen: “Me hiciste el día. Venía yo con problemas y aquí estoy viendo esta gente trabajando...”. Eso para mí es el mejor pago que te puede dar un cliente.

MR: Sin embargo es difícil mantener el trabajo y las ventas cada día. ¿Cómo visualizas el futuro de fuxacadi?

Néstor Ávila, Felipe Caballero, Demetrio Guzmán Tarelo (creador de FUXACADI)
y Hugo Morales, en el taller de trabajo.

HRR: La verdad muy difícil por la situación económica, pero tengo mucha confianza. Lo que fuxacadi produce, la verdad como negocio, no es negocio sinceramente. Gracias a Dios que hasta ahorita todavía seguimos, la situación está muy difícil. Y no es que estoy echando las malas, soy optimista (pero) veo cómo está la situación y todos la estamos viviendo. No vendemos artículos de primera necesidad. Como fundación es para gente con capacidades diferentes, para que se capaciten para el autoempleo, y (muchos) no vienen. No quieren capacitarse porque no van a venir a “perder el tiempo”, si pidiendo limosna en la calle ganan más, y eso es rápido. No creo ver otro lugar aquí en Xalapa, donde pueda yo estar así, entonces en su momento lo estoy disfrutando, con toda sinceridad te digo: que el día de mañana que digan ¡se acabó esto!, lo primero que voy a decir es muchísimas gracias por todo este tiempo que estuvieron apoyándome... >X<





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