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El pulso veracruzano


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A la vuelta de la esquina
Columna de Luis Alberto Romero

Los nuevos partidos
políticos veracruzanos


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A pesar de que la historia veracruzana no consigna un solo caso exitoso de partido político local, 15 asociaciones buscan el reconocimiento del órgano electoral para participar en el proceso 2020-2021.

De las 15 asociaciones políticas estatales que presentaron ante el OPLE su intención de convertirse en partidos sólo quedan 12; de las 3 restantes, una desistió y dos más no reunieron los requisitos, por lo que ni siquiera iniciaron su proceso.

Las 12 que siguen con vida deben efectuar sus reuniones distritales o municipales en un plazo de un año pero el tiempo se les termina, dado que antes de concluir 2019 deben acreditar la realización de sus asambleas constitutivas.

Prácticamente será imposible que al menos 9 asociaciones logren el reconocimiento; al corte de septiembre/octubre, —algunas las más adelantadas— sólo habían efectuado 40 reuniones municipales, lo que haría imposible que alcanzaran la meta, les faltarían al menos 100, pero les queda poco más de dos meses.

En contraparte, hay tres asociaciones que todavía están en la pelea; dos de ellas, Podemos y Justicia y Bienestar Social, llevan la delantera en esa carrera; con menos posibilidades se ubica Vamos Veracruz, proyecto identificado con Héctor Yunes Landa, diputado federal y ex candidato a gobernador del estado.

Esos tres proyectos optaron por la realización de asambleas distritales, por lo que deben acreditar 20 de ellas; además del 0.36 por ciento del padrón electoral, unos 15 mil afiliados.

En septiembre pasado, el OPLE-Veracruz realizó su primer corte, que sirvió para notificar a esas asociaciones políticas sus respectivos niveles de avance en el proceso, así como para evaluar la validez de las reuniones celebradas.

Dentro de dos años, las asociaciones que ya cuenten con sus registros deberán lograr el 3 por ciento de la votación; de no hacerlo, la vida de esos nuevos partidos será más efímera que el gobierno de Miguel Ángel Yunes; dos años y a su casa; gracias por participar...

De cara a 2021, las asociaciones políticas deben trabajar en tres pistas: primero, la celebración de sus asambleas distritales o municipales constitutivas; segundo, la afiliación de militantes, cuidando de no incluir a ciudadanos que ya estén en otros partidos; y tercero, la auscultación y selección de sus posibles candidatos, dado que de ello dependerá que puedan llegar al menos a 2024, cuando sí podrán realizar alianzas con otras fuerzas.

En ese proceso, las asociaciones políticas veracruzanas ya tienen el tiempo encima para cumplir los requisitos.

El antecedente es que en el pasado ningún partido ha logrado permanecer en Veracruz; todos tuvieron un inicio más o menos prometedor y terminaron desfondados, como el Partido Revolucionario Veracruzano, el Cardenista y Alternativa Veracruzana.

Alternativa Veracruzana, ave, es la expresión política local que más cerca estuvo de la consolidación como partido: en las elecciones de 2013, esa fuerza política dio la campanada al acercarse al 8 por ciento de los votos, con más de 211 mil sufragios; ganó 16 municipios, Acayucan entre ellos; 194 secciones y 413 casillas. ¿Qué pasó después?; el entonces dirigente estatal, Alfredo Tress, impulsó la coalición de su partido con el PRI (2016) y el tricolor le absorbió, sepultando el futuro del partido estatal.

Algo parecido ocurrió entre 2004 y 2007 con el Partido Revolucionario Veracruzano; en su primera participación electoral, ese proyecto político ganó 10 ayuntamientos —los más destacados fueron Gutiérrez Zamora, Lerdo de Tejada y Nanchital—; fue en alianza con el PRI en la elección para gobernador, abanderando a Fidel Herrera.

Tres años más tarde, el PRV no pudo consolidarse: decidió no integrar coalición y únicamente ganó 4 municipios, lugares pequeños sin demasiada importancia demográfica y electoral, una diputación para su dirigente estatal y dos decenas de regidores en la entidad, nada importante en realidad; el 2.57 por ciento de los votos que alcanzó esa fuerza política local no fue suficiente para conservar el registro y hasta ahí llegó la historia de ese proyecto.

La misma suerte corrió el Partido Cardenista, que en las elecciones de 2013 ganó tres ayuntamientos, Vega de Alatorre, Huiloapan y Úrsulo Galván, pero que al final terminó por desaparecer tras su alianza de 2016 con el PRI, Partido Verde, Nueva Alianza y Alternativa Veracruzana; hoy busca nuevamente el reconocimiento oficial y, por consiguiente, el acceso a las prerrogativas.

Veremos si en esta ocasión, los nuevos proyectos logran consolidarse y superar la barrera de la participación en tres elecciones consecutivas.

En el contexto nacional, por cierto, hay 78 organizaciones que buscan convertirse en partidos; para lograrlo deben contar con 70 mil afiliados en 200 distritos o 20 estados.

Se da como un hecho que Redes Sociales Progresistas, el proyecto que impulsa Elba Esther Gordillo Morales, logrará el reconocimiento del ine; al igual que lo que será el Partido Encuentro Solidario, identificado con las iglesias evangélicas.

Se trata del reciclaje de dos viejos conocidos en el sistema mexicano de partidos: Nueva Alianza y Encuentro Social. >X<





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