XCARÁCTER
El pulso veracruzano


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Celebración

Orquesta Sinfónica
de Xalapa

90

años de sonidos
en el tiempo

Enrique Salmerón Ruiz


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En sus nueve décadas de existencia la Orquesta Sinfónica de Xalapa nos ha obsequiado en cada uno de sus conciertos el esplendor de grandes obras sinfónicas, su sola presencia en el entorno social xalapeño impulsó, sin proponérselo, un desarrollo cultural que apuntaló su prestigio como la “Atenas Veracruzana”.

La música siempre parte del alma veracruzana.
La Orquesta Sinfónica de Xalapa en un concierto en la Catedral Metropolitana.

Su inicio es como una historia, una leyenda que con el paso del tiempo se convirtió en una verdad. Unas mañanitas para un gobernador, Adalberto Tejeda, un férreo general, que entabló una polémica lucha cristera, pero que de manera sorprendente e irónica en una de las partes internas y oscuras de su yo cultivaba el noble mundo musical, tocaba el violonchelo en su intimidad, además era poseedor de una extensa biblioteca de música. La fecha ya estaba señalada, los músicos, la mayoría integrantes de la Banda del Estado, se empiezan a organizar para el “hueso”; se busca alguien que los dirija y le piden al respetable maestro Juan Lomán los ensaye para tal ocasión. El programa a tocar estuvo integrado por algunas obras sencillas de repertorio europeo, cerrando la tertulia con la nobleza de los valses mexicanos.

A partir de ese momento surge la idea de organizar una sinfónica; sólo bastaron cuatro meses, voluntad política y deseos para hacer las cosas. De abril a agosto de ese 1929 se realizaron ensayos, se recopiló material musical, se organizó una orquesta donde muchos músicos tuvieron que aprender otro instrumento, trabajaron un repertorio que quizá nunca habían tenido oportunidad de escuchar y menos tocar.

Esa noche del 21 de agosto del 29, debió cambiar la vida de cada uno de los músicos que participaron, y por qué no, también el de las personas que caminaron, entre la neblina y chipi-chipi xalapeños, para escuchar tocar por primera vez a una sinfónica que estaba naciendo para ellos. Esto debió ser una experiencia conmovedora para quienes lo vivieron.

Con Juan Lomán se dan los primeros pasos para la integración de la orquesta, se aboca con su vocación a capacitar a los nuevos músicos “sinfónicos”; les da clases de teoría y les enseña el dominio del instrumento que tocarían con el nuevo conjunto. De manera gradual su repertorio se va incrementando y se presentan los primeros solistas de una destacada trayectoria, las grandes obras sinfónicas se hacían oír en los parques o en el teatro Lerdo. La pianista orizabeña Esperanza Cruz, el violinista veracruzano Benjamín Cuervo o la xalapeña Graciela Cerdán, eran de los artistas veracruzanos que se presentaron durante esa época. De manera atinada se realizaron los primeros conciertos “didácticos”, con el único interés de compartir el arte de la música en los diferentes sectores de la sociedad; de la misma manera se empieza a viajar a diferentes municipios del estado. Para 1945 el gobernador en este entonces, licenciado Jorge Cerdán, promueve la creación de la Asociación Civil Orquesta Sinfónica de Xalapa, AC con la finalidad de coadyuvar con el gobierno estatal en los gastos de la sinfónica. De manera paulatina, y muy respetuosa, se va incorporando como director “adjunto” un joven inquieto y de alcurnia, José Ives Limantour, quien a partir de 1945 se queda como director titular. A partir de ese año la sinfónica realiza su primera presentación en el Palacio de Bellas Artes el 15 de mayo de 1945. El nuevo director realiza una infatigable labor artística, se realizaron las primeras giras a otros estados del norte del país, recorriendo miles de kilómetros en autobús o avión.

La época Limantour fue especial, en diferentes años se ejecutaron importantes conciertos con grandes solistas y directores como Claudio Arrau, Pierre Fournier, Henryk Szeryng, George Chavchavdaze, Alexander Uninsky, Rugiero Ricci, Angélica Morales, Esperanza Cruz, Higinio Ruvalcaba, Irma González, entre otros. Como directores huéspedes estuvieron: Ernest Roemer, José Rocabruna, Hermann Scherchen, Fritz Reiner, son algunos nombres de una lista amplia de reconocidos artistas. Durante el tiempo que Limantour estuvo al frente de la orquesta, su nombre se consideró una quasi leyenda. Fue un director exigente en el podium, pero como lo expresan los músicos fundadores “...fuera del teatro, era un gran ser humano”.

El siguiente director surge de la propia orquesta, Luis Ximénez Caballero (1952-1962) como suele pasar con los cambios de líderes, busca una imagen diferente para el conjunto musical. Se programan nuevas obras y se establece una alianza con la Universidad Veracruzana; participan destacados solistas como Emil Gilels, Bernard Flavigny, Manuel López Ramos, Hermilo Novelo, Frances Clidat. Dentro de este período un hecho histórico en el que la Orquesta Sinfónica de Xalapa tuvo una destacada participación artística fue en el II Concurso Internacional de Violonchelo y Primer Festival Musical Pablo Casals, celebrado en Xalapa en la segunda quincena del mes de enero de 1959. Este acontecimiento, que sacudió y llenó de orgullo a la sociedad xalapeña, tuvo eco en diferentes puntos del país, sobre todo porque se contó con la presencia del notable músico catalán Pablo Casals, un gran ser humano y uno de los más importantes artistas del mundo; él estuvo acompañado por una pléyade de artistas de primer orden que fungieron como jurados del concurso, algunos de ellos ofrecieron imponentes conciertos acompañados por la osx.

Los programas de mano guardan la memoria de un gigantesco repertorio de más de 300 años
de música de todo el mundo. Obras de compositores clásicos y contemporáneos.

Con la nueva década, los 60, y después de una serie de graves problemas laborales de la orquesta, llega a la dirección en 1963 un joven director que había estudiado en Praga, Francisco Savín, quien le dio un nuevo impulso y respiro artístico al conjunto. Se interpretó un repertorio orquestal más moderno, que era escuchado por primera vez en la ciudad, de la misma manera se programaron las primeras óperas como: La Traviata y Rigoleto de Verdi; Madame Butterfly de Puccini y Lucía Lammermoor de Donizzeti, lo que significó un despertar para los melómanos xalapeños ante el maravilloso mundo de la ópera al presentarlo como un espectáculo escénico. En el año de 1964 grabó su primer disco de larga duración, con obras de Rodolfo Halftter, Manuel Enríquez y del propio Savín, escuchar estos sonidos a 55 años de distancia, nos muestra una orquesta con un gran potencial interpretativo. Savín cumple su primer ciclo al frente de la sinfónica, la deja en 1967 para hacerse cargo del Conservatorio Nacional de Música. Se incorpora como director, ahora interino, José I. Limantour hasta el año de 1969, realizando con el éxito de antaño varios conciertos, entre ellos un festival Beethoven. Para la titularidad de la orquesta se designa a Fernando Ávila, discípulo de Sergei Celibidache, uno de los más grandes directores de orquesta del siglo xx, quien le demostró una gran deferencia. Ávila llega a la dirección de la osx en el año 69, tenía aproximadamente 33 de edad, fue uno de los directores más jóvenes que ha tenido la orquesta. Durante esta etapa la orquesta vivió una serie de cambios que pusieron en juego su estabilidad, de la misma manera como sucedió a finales de los años 50. A pesar de las situaciones difíciles que se vivieron, Ávila supo enfrentarlas y con el entusiasmo de la juventud, fue resolviendo cada una de ellas, con entusiasmo y el apoyo de la orquesta. Se programaron importantes conciertos, un festival Beethoven, así como uno dedicado a Silvestre Revueltas con motivo de los 60 años de la Revolución Mexicana. Varios fueron los solistas que se presentaron, a pesar de la escasez de presupuesto y entre ellos destacó la figura del eminente guitarrista Alfonso Moreno, recién galardonado en el Concurso Internacional de París (1968). Durante esa época el notable director mexicano Eduardo Mata dirigió por única ocasión a la sinfónica. En ese tiempo la orquesta ya contaba con más de 40 años de existencia y Ávila, con su experiencia de haber estudiado en Europa, solicita el apoyo para enriquecer el personal de la misma contratando músicos extranjeros; después de dos intentos fallidos, logra en Polonia con el apoyo de Sergio Pitol, en ese entonces agregado cultural, a los primeros músicos polacos que se incorporaron a la orquesta y a la vida cotidiana de la ciudad.

Para el año de 1973 llega a la rectoría de la Universidad Veracruzana el licenciado Roberto Bravo Garzón, quien promueve una política cultural muy ambiciosa. A partir de ese momento ya se habla sobre la situación laboral de los músicos, sin embargo en lo que se procesaba esta situación, se sigue trabajando artísticamente y se produce, de manera interdisciplinaria, un performance con el tercero y cuarto movimiento de la IX Sinfonía de Beethoven, en este montaje participaron la compañía de danza moderna de la uv; el director de escena fue Xavier Francis, el del ballet era Rodolfo Reyes, el diseño de vestuario y el telón fueron hechos por Leticia Tarragó y Fernando Vilchis. A pesar del éxito de esta interpretación en Xalapa y la Ciudad de México, Fernando Ávila renuncia a la dirección de la orquesta para continuar su labor como diplomático.

En ese momento se toma la decisión de que Luis Herrera de la Fuente se convierta en el nuevo director de la orquesta a partir de 1975; su relación con Xalapa y la orquesta venía de tiempo atrás ya que se había presentado como su huésped. En este nuevo período y con el apoyo irrestricto de la universidad, se otorga una estabilidad laboral a la orquesta al integrarla como parte de su personal académico; en este sentido los músicos adquieren derechos y obligaciones universitarios. A partir de este momento la orquesta consolidaba su prestigio nacional e incursiona de manera internacional a través de una serie de grabaciones que se realizaron durante estos años, como la V Sinfonía de Tchaikovsky; otra con obras mexicanas de Moncayo, Chávez, Revueltas y Blas Galindo, ambas para el sello Cum Laude que las distribuyó a nivel mundial. Otras grabaciones fueron para emi Capitol, donde se interpretó el Concierto No. 2 para violonchelo y orquesta de Schostakovich, con Carlos Prieto como solista. Para la marca rca se grabaron obras de Sarrier, Halffter y Enríquez, entre otros; también uno con música de Manuel de Falla teniendo como solista a Jorge Federico Osorio.

Durante muchos años la OSX hizo sus temporadas
en el Teatro del Estado en Xalapa.

En este ciclo la orquesta cumplía el cincuentenario de su fundación, mismo que fue programado desde un año antes, con una serie de conciertos que le dieron realce; con ese motivo se realizó una película titulada Jubileo, dirigida por Rafael Castanedo, según las crónicas del momento fue premiada con un Ariel, como mejor documental. Con el respaldo universitario se logra la presentación de un sinnúmero de destacados solistas y directores, nacionales e internacionales, que le otorgaron la imagen de una de las mejores agrupaciones musicales de Latinoamérica; de esta manera se cierra el ciclo con Herrera de la Fuente, que también se recuerda de manera significativa.

De nueva cuenta regresa Francisco Savín en 1984, en esta ocasión también apuesta a la ejecución de importantes obras del siglo xx, algunas son estrenos locales como Así hablaba Zaratustra de Richard Strauss. Muchos de los solistas que actuaron fueron alumnos y maestros de la Facultad de Música, además de músicos de la propia orquesta. Durante esta época se realizaron tres estrenos mundiales de destacados compositores locales, la Cantata a la Universidad Veracruzana (1984) compuesta por Armando Lavalle con texto de Neftalí Beltrán, por motivo del 40 aniversario de la fundación de la Universidad Veracruzana. Otras obras fueron de Raúl Ladrón de Guevara, su Concierto para guitarra y orquesta (1986) y el Concierto No. 2 para piano y orquesta (1986) de Armando Lavalle.

Durante este mismo año, 1986, se incorpora como director de la orquesta el joven Enrique Diemecke; fueron escasos ocho meses donde la orquesta ejecutó obras importantes, pero destaca un homenaje que se ofreció por el centenario de la fundación de la Escuela Normal Veracruzana (1886). Es interesante recordar que en el acto inaugural de la fundación de la Normal participó la Banda de Rurales, de la cual surge la Banda del Estado y que una mayoría de sus músicos fueron los fundadores de la Orquesta Sinfónica de Xalapa en 1929. Todo parece indicar que la corta estancia de Diemecke estaba considerada desde un principio, el relevo se dio en el año de 1987, recayendo en la figura del joven José Guadalupe Flores, quien había trabajado en varias ocasiones con la orquesta desde la época de Herrera de la Fuente. Durante ese tiempo la orquesta volvió a interpretar óperas, como Traviata de Verdi y un mes después Carmen de Bizet.

En esta época la Universidad Veracruzana y el Canal 11 del Politécnico Nacional produjeron la colección “Música e Imagen”, consistente en cinco grabaciones en video de conciertos en vivo, con obras como la Misa Solemne de Beethoven; la ópera Carmen de Bizet; la Misa de Coronación de Mozart; Canciones de Strauss y Wagner; el Concierto para violín de Sibelius. También se realizó un disco con canciones de Agustín Lara con la voz de Rosario Andrade.

A partir del año de 1990 regresa por tercera ocasión Francisco Savín, en plena madurez artística; llega proponiendo innovaciones importantes para el desarrollo de la orquesta como la creación de Junio Musical (en 11 emisiones durante su gestión) donde se presentaron una serie de obras de trascendencia musical como los Gurre Lieder (Canciones de Guerra) de Arnold Schoenberg o la Octava Sinfonía de Gustav Mahler, la “Sinfonía de los Mil” llamada así por la gran cantidad de músicos que son necesarios para su ejecución. Dentro de esta misma serie de Junio Musical la orquesta ofreció la oportunidad de escuchar joyas de la literatura operística como: Romeo y Julieta de Ch. Counod, Turandot de G. Puccini, Rigoletto de G. Verdi, Le Boheme y Madame Butterfly G. Puccini. Dos solistas de gran relevancia se presentaron en ese tiempo: Plácido Domingo (1992) y Andrea Bocelli (1998). Uno de los hechos más significativos en la historia de la orquesta es la realización de su primera gira al viejo continente, presentándose con gran éxito en el festival Europalia 93. El año 2001 significó el retiro de Savín, cerrando una etapa histórica generacional, para ofrecer el paso natural a jóvenes directores como Carlos Miguel Prieto, el siguiente director de la sinfónica a partir de 2002.

Quizá uno de los hechos más relevantes de este período es el trabajo coordinado de la sinfónica con el patronato de la orquesta para lograr los primeros fondos económicos e iniciar la construcción de la sala de conciertos pactada desde la época de Savín. De manera paralela se produjeron diversas grabaciones como “Mosaico Mexicano” con el grupo Tlen-Huicani con arreglos del maestro Mateo Oliva y otro con “Tres conciertos para violonchelo y orquesta” de D. Schostakovich C. Garrido Lecca, y J. Kinsella. (2004). Otra grabación fue “La Noche de los 1 Mayas” de Silvestre Revueltas (2007). La realización de las óperas La Flauta Mágica de Wolfang Amadeus Mozart (2004) y Sansón y Dalila de Camille Saint Saens (2005) ambas como parte del festival Junio Musical lograron ser importantes éxitos entre el público amante de la ópera. 11 años habían transcurrido de esa primera visita a Europa y de nueva cuenta la osx viaja y esta versión trata de una reedición de la grabación del maestro Prieto con Herrera de la Fuente, una producida en 1985, presenta en una serie de conciertos en Holanda y Bruxelles, destacando los realizados en el Concertgebouw de Amsterdam, una de las salas de concierto de mayor reconocimiento, un lugar donde las grandes orquestas del mundo han logrado refrendar su prestigio. A partir de ese momento la orquesta logra una consolidación artística, se refrendaba el trabajo de muchos años de historia musical. El paso de Carlos Miguel, como coloquialmente lo llamaba el público, es recordado por explicar amenamente lo que en cada concierto se iba a interpretar, algo que era muy apreciado y agradecido por la asistencia.

En el año de 2007 se hace cargo de la osx Fernando Lozano, a partir de ese momento se da un cambio en la imagen publicitaria de la orquesta, se torna más actual y casual. Sus músicos toman las calles y parques como escenarios naturales para fotografías que expresan una conjunción entre músicos y ciudad. En 2009 se cumplían los 80 años de existencia de la sinfónica, se programaron diversas actividades, entre ellas una exposición de carteles conmemorativos con destacados artistas de la ciudad y conciertos especiales. Se realizaron varias producciones discográficas un conjunto de 3 cd con “Tres quintas sinfonías” de Beethoven, Tchaikovsky y Schostakovich (2009). También el cd “Veracruz Sinfónico” (2009) con arreglos del maestro Mateo Oliva, y por motivo del bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana se produjo “Polkas, Schotisses y Mazurcas” (2010).

Finalmente en 2012 llega Lanfranco Marcelletti, joven y entusiasta músico brasileño, el primer extranjero que es director de la orquesta. Con él una época nueva empezaba. La universidad procuraba que el beneficio de la cultura pudiera llegar a las nuevas generaciones de estudiantes, por lo tanto la orquesta ofrece a los alumnos universitarios créditos de afel (Área de Formación Electiva), con la finalidad de atraer un nuevo público estudiantil. Los conciertos son temáticos, lo que permite darle un sentido lógico, surgen temas como “Pijamada sinfónica”, “Cri-cri sinfónico” o “Música de Películas”, “Tragedia y Triunfo”, “Clásicos Sinfónicos”, “Música y Poder: El sonido y la furia”, entre otros.

Un gran logro de la institución fue la inauguración en 2013 de la nueva Sala Tlaqná (vocablo náhuatl que significa “el que interpreta”) convirtiéndose en una de las mejores salas de concierto de Latinoamérica. Para 2016 realizaron con gran éxito una gira en Brasil, donde no sólo tocaron música sinfónica, sino que se impartieron talleres y conciertos de música de cámara en un margen de 16 días. También Lanfranco Marcelletti continuó, sin saberlo, la tradición de comunicarse con el público. Algo que se destaca de esta época es el esquema de autofinanciamiento para la consecución de fondos, con el apoyo del Patronato de la Orquesta Sinfónica de Xalapa —que de alguna forma continúa con el espíritu de aquella fundada en 1945— de esta manera se han generado recursos adicionales que permiten la mejora en la infraestructura instrumental de la orquesta.

Rodrigo Álvarez en los timbales, uno de los músicos formados en la Universidad Veracruzana.

Finalmente quizá se pueda escribir y leer de manera rápida la vida de una agrupación en 90 años (dos números y una palabra) sin embargo a lo largo de esta existencia y muchas circunstancias han forjado su permanencia como orquesta, donde se lograron importantes éxitos y un notable reconocimiento, sin embargo también hubo frustraciones, desavenencias, momentos de estrechez económica y crisis laborales. Estos logros versus carencias y problemas no causaron mella entre los músicos de las diferentes generaciones que trabajaron y forjaron la orquesta que tenemos hoy, todos, y desde diferentes trincheras, músicos, directores, instituciones y público, han trabajado y luchado por ella.

Cerremos los ojos aquellas personas que hemos asistido a un concierto de los viernes, y recordemos ese momento mágico en el que la sinfónica sale al escenario, vestida de negro, nuestra respiración se detiene un instante, nos acomodamos en el asiento y esperamos el momento de la salida del director; sin embargo tras bambalinas, el pulso se acelera, la respiración aumenta, llega el momento de salir con el instrumento en mano y enfrentar a un público expectante, entonces se produce el maravilloso milagro de la música, dejando que sean los hermosos sonidos de una sinfonía los que permitan un nuevo amanecer, tanto para el que toca como para el que escucha, un instante lleno de emociones y fantasías.

La sinfónica, como cariñosamente la llama el público, ha logrado trascender y proyectarse desde el pasado, hacia el presente y el futuro, avanzar con una historia al primer centenario de vida. Ese es el legado que ahora se visualiza, nueve décadas de una crónica inacabada, que continuará gracias a las nuevas generaciones que esperamos valoren este legado y que de manera gentil abracen a esta hermosa noble dama xalapeña, nuestra querida Orquesta Sinfónica de Xalapa. Enrique Salmerón Xalapa de lluvia, octubre 2019. >X<





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